Un máximo de 10 alumnos por clase nos permite tener un profesorado cercano al alumno. Cada alumno es diferente y requiere una atención específica según sus necesidades. Los cursos son presenciales y la matrícula es GRATUITA.
Nuestra flexibilidad y variedad de horarios nos permite adaptarnos a tu día a día y posibilita que recuperes clases perdidas en otros turnos. Los cursos abiertos se pagan mes por mes, por lo que puedes ausentarte los meses que estimes oportuno o darte de baja cuando creas conveniente.
Nos adaptamos a cualquier nivel. Abarcamos desde la enseñanza de iniciación, donde te instruimos desde cero, hasta el asesoramiento a profesionales en activo. Contamos con un método de enseñanza propio que ha permitido a varios de nuestros alumnos dedicarse profesionalmente al mundo de la comedia.
Cada vez que un alumno performartero tiene un triunfo, pequeño, mediano o grande, lo celebramos como nuestro, no siempre lo decimos, porque tenemos muchos alumnos y el día a día nos sobrepasa, ustedes ya saben… pero no dejamos de alegrarnos y llenarnos de orgullo por sus logros y crecimiento, si estás preparado: súbete a la Motos.
Neus Motos es una de las alumnas que pasaron por PerformArt como un vendaval, con una determinación muy fuerte desde un primer momento. «Manu, he venido a triunfar» nos dijo desde el primer día y no ha descansado ni un minuto para conseguirlo. Estamos contentísimos con el estreno de su monólogo en el Teatro Llantiol y dentro de toda la vorágine que está viviendo mientras produce su espectáculo, nos escribió unas líneas que compartimos con ustedes:
«El próximo 13 de febrero debuto en el teatro Llantiol, no es la primera vez que actuo en un teatro, pero si que es la primera que actuo sola, quien iba a decir hace tres años, que llegaría tan lejos, aquel día que empecé en la escuela PerformArt, no pensé ni siquera que tendría que subir a un escenario, y hoy he perdido la cuenta de todos los que he pisado.
Miedo, nervios, responsabilidad, todas estas emociones desparecen cuando agarro con fuerza el micrófono y me olvido de todo, ni pienso, todo fluye cuando ves al público sonreir.
He tenido buenos maestros en la escuela donde todo empezó , y multitud de cursos, siempre hay que seguir formándose, me rodeo de buenos compañeros, quizás lo más bueno de esta profesión. Aparte, claro, del público es la cantidad de buenas personas que conoces donde siempre encue tras una mano amiga , un consejo, y una sonrisa . Agradezco de corazón a todos los que me han ayudado a llegar hasta aquí, ahora hay que demostrar si ha valido la pena.
Estamos seguros que sí ha valido la pena, compruébenlo ustedes mismos en el Llantiol desde el miércoles 13 de febrero, todos los miércoles a las 22.30h.
Pues eso, que si te atreves…súbete a la motos.
Me estoy desnudando y no tengo frío. Me estoy quitando capas y capas de algo oscuro y pesado. Un manto de invisibilidad… y de imbecilidad. Sí, porque he sido tan imbécil de creer que mis miserias son horribles y que había que taparlas mucho mucho para que no salieran a la superficie, pero ellas, más listas y rápidas que mi miedo encontraron una pequeña rendija llamada PerformArt y yo, la miedica pensé: » lo controlo » ¡¡ Ja !! Se ha hecho un boquete que ríete tú del agujero de Alcatraz…
…Se han escapao… y anda luciéndose por escenarios a través de una desvengozada Diva que les da alas…
Y resulta que eso que yo tapaba con mil capas estaba lleno de humor hilarante.
Sí, tengo ojos de búho, toda mi vida renegando de esta mirada mía tan extraña, y que a veces asustaba (que te mire un búho fijo…te cagas), ahora resulta que con las alas del humor es sólo peculiar.
Sí, soy una desorientada rayando la deficiencia y resulta que a la luz del foco y mi fugada Diva-Manager se convierte en genialidad.
Ya ha salido cuatro veces a escena de mano de un escapista profesional de traumas (siempre pide cuando llegas a su academia cinco líneas sobre tus complejos, traumas o ridículos) llamado Manu Pradas.
¿Mis traumas? Son unos vendidos, están haciendo cola ansiosos por salir a escena, han escuchado risas fuera y quieren contarle a todo el mundo su versión a través del humor.
Temo cuando esta Diva, saque la artillería pesada… Oh my God! que no tiene filtroooo!! Le encanta exhibirse y no tiene miedo al escenario…
Y por ahí andamos sueltos: una Diva acompañada de sus ex-traumas, haciéndose visible a través de los escapistas (Manu no está solo), David Simón y David Prieto lo acompañan.
Amenaza esta Diva con buscar más aliados.
Si vives en Barcelona o alrededores, ven al curso «Hablar en público (II)» que impartiré el próximo mes en la academia PerformArt y aprenderás las técnicas de los grandes conferenciantes.
Es un curso de 16 horas divididas en ocho sesiones de dos horas donde trataremos los siguientes aspectos:
Ponle alma a tus presentaciones: aunque a mucha gente se lo parezca, lo más importante en una presentación no son las diapositivas. Cuando el tiempo apremia es preferible dedicarlo a trabajar aspectos más importantes. La “Muerte por PowerPoint” y las presentaciones sin alma son los síntomas de no prestar atención a cosas tan básicas como conocer a nuestra audiencia, saber elegir el mensaje adecuado y estructurar correctamente nuestras ideas.
El punto de partida del viaje: usamos la metáfora de un viaje para describir cada presentación. Veremos cuál es el punto de partida de toda presentación: las necesidades de la audiencia. Es algo que puede costar interiorizar y llevar a la práctica. Si logras tenerlo en cuenta, tendrás mucho ganado al hablar en público.
La ruta de las ideas principales: una buena estructura es fundamental en una presentación. Cuando queremos preparar una presentación no conviene utilizar una táctica push como quien enseña cientos de fotos de un viaje que ha hecho. Es necesario usar una estructura y cuando lo hacemos el orden es importante ya que influye en el desarrollo emocional de la presentación.
Storytelling, el equipaje que humaniza: Las historias son uno de los recursos más útiles para transmitir valores y emociones y lograr que se recuerden. Las historias son instructivas y son fuentes de inspiración. Las historias nos ayudan a seguir el hilo argumental y además son entretenidas.
Concreción, el equipaje que ameniza: para hacer una buena presentación es importante fomentar la concreción. Lo que en Estados Unidos se resumen en la frase “show, don’t tell”: muestra, no expliques. Uno de los recursos más usados para tal fin son las imágenes. Debemos buscar un equilibrio entre las presentaciones sin imágenes repletas de texto y aquellas que abusan de la imagen y las usan sin criterio. Otro recurso importantísimo son las metáforas: relacionar algo nuevo con algo conocido. Las metáforas, al igual que las historias, fomentan el recuerdo y la comprensión. Mostrar o utilizar objetos durante una presentación también ayuda a fomentar la concreción. Incluso hacer pequeñas interpretaciones de personajes y añadir toques de humor son formas de huir de la abstracción y de hacer tangible y entretenido un concepto.
Participación, las experiencias del viaje: Hacer participar al público significa pasar de tener una sola mente activa, la del ponente, a tener el máximo número de cerebros trabajando, los de toda tu audiencia. Existen varios niveles de participación: hacer preguntas, hacer levantar la mano, pedir que realicen una acción individual, pedir que los oyentes interaccionen entre ellos por parejas o en pequeños grupos… A la hora de poner al público en acción es aconsejable adaptarse al contexto y a la audiencia. Lo que puede funcionarte para un público puede no ser válido para otro.
Es un curso dinámico en el que los alumnos participan activamente con actividades relacionadas con los temas tratados con un máximo de 10 alumnos por clase.
Obtén un descuento de 10 euros si haces el pago del curso online.
Si no puedes asistir o no te interesa este curso, recomiéndalo a personas que puedan estar interesadas. Seguramente te lo agradecerán 😉
Soy mamá de tres hijos de 9, 7 y 4 años. Hace un par de años fuimos muy
osados y optamos por celebrar el cumpleaños del mayor en casa con todos sus amiguitos. Resultado: peleas constantes por los juguetes, muñecos rotos, lloreras, paredes manchadas, restos de comida repartidos por toda la casa… pasé más estrés que en el día de mi boda. El día más especial de Marc, se convirtió en un día para no recordar.
Al acercarse el cumpleaños del mediano tuvimos clarísimo que necesitábamos encontrar una animación infantil en Barcelona que cubriera las necesidades no sólo de mi hijo y sus amigos sino también las nuestras. ¡Y vaya si la encontré!
La diversidad temática que ofrece PerformArt en animaciones infantiles en Barcelona me atrapó por completo: fiestas de piratas, magia infantil, mini-disco, pompas gigantes de jabón, princesas, yincanas, experimientos… Tras hablar con Miriam, coordinadora de PerformArt, y explicarme con
detalle el contenido de todas las animaciones infantiles, decidimos elegir para Biel la Animación YINCANA. Su cumple es en verano, así que decidimos celebrarlo al aire libre en la zona de picnic del Laberinto de Horta y fue fabuloso. Disfrutaron mucho con los juegos que les prepararon las animadoras. Se reían a carcajadas con la prueba de adivinar objetos y alimentos por el tacto, el sabor, el oído. Y como colofón las pompas de jabón gigantes. Las animadoras se metieron a todos los niños en el bolsillo y los papás estuvimos de lo más relajados.
La duración de la animación era de 1h15 pero las animadoras no estuvieron cronómetro en mano y se alargó más. Los niños recibieron un trato exquisito por parte de ellas. Se notaba que les apasiona su trabajo. Adaptaron los juegos y pruebas a todas las edades porque aunque la mayoría de niños tenían 7 años, también invitamos a primitos más pequeños y amigos de mi hijo mayor que tenían 9 años y todos lo pasaron en grande.
En breve se acerca el cumpleaños de Marc, mi hijo mayor. Nació en pleno invierno, así que esta vez lo celebraremos en un sitio cerrado, aún por decidir. Lo que sí tenemos clarísimo, tanto Marc como nosotros, es que queremos animación infantil. Él ha elegido la Animación MAGIA DIVERTIDA.
La princesa de la casa, Martina, cumple 5 años en primavera. Ella quiere su
fiesta de maquillaje, princesas y mini-disco. Estoy segura de que ambas fiestas serán como las de Biel, especiales y todo un éxito.
Para animaciones infantiles en Barcelona confiad en PerformArt. La calidad, el trato familiar y los precios te van a encantar.
Silvia Santos
(mami de Marc, Biel y Martina)
El día a día nos trae múltiples actividades, por lo general problemas a resolver y planes a disfrutar. Para estas consignas, sirve la improvisación teatral.
La impro, además de favorecer tu agilidad mental, ya que te entrena para que en cuestión de segundos construyas una historia, te da la oportunidad de disfrutar como un niño dándole vida a todos los personajes que se te ocurran.
En una historia puedes ser una ejecutiva de alto standing que tiene que despedir a un empleado, un astronauta que ha perdido un brazo en una misión interplanetaria, un cura no pedófilo (de esos que escasean) que tiene que hacer un exorcismo, una niña que interrumpe una cita de su papá, un yonqui que orina en la calle, una novia a la que le acaban de pedir la mano, un boxeador famoso, un actor porno con grandes talentos, una monja entregada al amor del Señor (Jesús, para los no entendidos). Un militar exiliado, una sencilla mujer que se acaba de ganar la lotería, una bomba sexy en un spa, una estrella del rock en decadencia, una supermujer con el poder de eclipsar estrellas, etc, etc.
Muy fácil, para decir lo que en el curro no te atreves, para hacer lo que tus amigos no te dejan hacer y claro, para saber cómo se puede rezar con más devoción en el caso de que te toque el papel de la monjita jeje.
Las historias que se crean en la impro son todas de ficción, por ello es que todo es posible. La diferencia con el teatro convencional es que esta disciplina no utiliza elementos de utilería o vestuario, se crea todo a partir de la imaginación de los participantes. Para hacerlo verosímil se hacen sonidos y se construyen objetos y espacios invisibles.
Así que si no bastan las ventajas de volverse más ágil o más resolutivo en la vida cotidiana, tal vez te convenza la idea de ser protagonista de la historia que quieras ambientar, bueno, si quieres ser antagonista, también podrás hacerlo. Nosotros te ayudaremos 🙂
Para perder el miedo escénico, para retarse, para probar algo nuevo, para hacer felices a las personas, para convertirse en un profesional de la comedia o por error. Muchos son los motivos para iniciar un curso de monólogos cómicos.
Y así como distintos son los motivos, distintos son los alumnos, sus personalidades, anhelos y aptitudes. Además de aprender las herramientas básicas para construir un gag, en PerformArt hacemos comunidad. Y no es raro ser parte de un equipo en un lugar donde se encuentran nuestras risas, nuestros intereses en hacer reír y nuestros sueños.
Cada uno trae su singularidad y al contrario de tener un maestro tajador que moldea a todos sus alumnos hasta hacerlos iguales, Manu (Pradas) nos hace sacar nuestra esencia, lo más peculiar que tenemos, lo que nos identificará como comediantes para, a nuestro modo, hacer reír. Es verdad que nos queda por ahí su sello inconfundible, ese gag que delata claramente que un texto ha sido “manuseado”, pero no se pierde lo que traemos, nuestra voz, que tan importante es.
Si ya comenzaste a escribir y en un momento ya no tienes ideas, también tenemos profes que nos hacen ver y enfrentarnos a nuestros textos desde otra perspectiva, David (Simón) es otro monologuista y gran improvisador teatral que nos hace virar nuestra mirada a otras opciones, abre el abanico de posibilidades con la dedicación y paciencia de quien pule una piedra hasta que aparece el brillante. De nuestro empeño y perseverancia dependerá que dejemos de ser las roquitas feas y toscas que todavía algunos novatos parecemos.
¿Y basta con tener un texto bien hecho para ser monologuista? no, para eso tenemos a David (García) profe de acting, David es un excelente actor que nos enseña las técnicas básicas que el trabajo escénico requiere. Un buen texto no se debería deslucir con un acting deficiente o inexistente, David pone al servicio de los alumnos su inagotable energía para hacernos brillar en el escenario.
¿Y qué nos queda a nosotros?
Existir, asistir y persistir. “El camino es largo y difícil” nos dicen los experimentados, seguro que cambiarán nuestros motivos y sueños en el tiempo, who knows? pero ahora estamos aquí, #performarteando.
Uno de los juegos de calentamiento que hacemos en nuestras clases de improvisación teatral en PerformArt es el volcán. Consiste en formar un círculo entre los compañeros y hacer asociaciones de palabras cada vez que ponemos un pie adelante o un pie atrás (depende del volcán que estemos jugando): alguien dice una palabra y la persona de al lado dice otra que le haya venido a la mente con esta primera palabra, la siguiente persona relaciona con la última palabra dicha y así sucesivamente.
Por lo general asociamos las palabras según semejanza, contraste o contigüidad, pero podría establecerse cualquier relación entre ellas. Por ejemplo, si una persona dice: “negro”, la siguiente palabra asociada podría ser oscuridad y la siguiente: “nocturno”. Pero también podría ser: “blanco” y la siguiente: “ying yang”; no hay respuestas correctas o equivocadas, lo importante es que broten con facilidad.
Las personas asociamos naturalmente, al escuchar una palabra, al percibir un olor, al observar una foto, etc. Nuestra mente concibe una imagen de lo que percibe e inmediatamente después aparece otra imagen relacionada. Se trata de que esta conexión sea espontánea, que no se reflexione, que se diga lo primero que pase por la cabeza.
Con esta técnica se entrena la fluidez de ideas para la creación de una historia. Por tanto, es muy útil en la improvisación teatral ya que trabajamos contra el reloj, todas las ideas sirven, si desechamos alguna, perdemos tiempo y agilidad en la escena.
Pero asociar no solo nos sirve para la impro, asociar puede servirnos para volvernos más ágiles, para encontrar soluciones sin dificultad, para no bloquearnos ante un problema. Hacer asociaciones rápidas nos hace más creativos.
Y no olvidemos que la creatividad no es una virtud rara o propia de solo unos elegidos, todos somos creadores o al menos lo fuimos de niños. De adultos casi hemos perdido esa capacidad; sin embargo, podemos retomarla con entrenamiento. Nunca es tarde para asociar, entrenar nuestra creatividad e improvisar.
La improvisación teatral es una forma de hacer teatro que consiste en poner en escena una historia creada en el momento. Es decir, no se cuenta con un guion previo que señale las pautas de la escena, sino más bien, es ahí mismo, en la escena donde se va descubriendo el rumbo de la historia que se va a contar interpretar.
Para que sea posible este descubrimiento y se origine y desarrolle una historia tiene que haber entre los participantes, entre otras cosas, cierta disposición hacia el juego. Esto permitirá que se acepten todas las propuestas de los compañeros y se produzcan así, inicios, nudos y desenlaces.
Quienes se dedican a la improvisación teatral entrenan ciertas habilidades necesarias para que fluyan las ideas y se hilvane rápidamente una historia. En el curso de improvisación teatral de PerformArt se enseñan y entrenan estas habilidades que, en un escenario, te permitirán convertir en acción lo que imagines.
La premisa más importante para improvisar es no filtrar, o sea, decir lo primero que se nos ocurra y sobre ello empezar a construir. Este no filtrar puede ser a la vez una bendición y un reto grande.
Los adultos estamos muy acostumbrados a comportarnos de maneras determinadas en los diferentes lugares donde nos interrelacionamos. Tenemos, así, instalado en nuestro interior un permanente miedo a equivocarnos. Activamos nuestra autocensura todo el tiempo para no decir todo lo que pensamos, para ser cautos y evitar desencajar y que nos miren mal. Pues, la improvisación teatral requiere eliminar esta censura y este tabú del error.
En la improvisación teatral no existen los errores, todo suma. Todas las ideas son buenas, hay que empezar con aceptarlas para tener el germen de una historia para luego, con escucha, cooperación y trabajo en equipo continuar con su desarrollo y desenlace.
De aceptación, observación, escucha, cooperación y otros elementos necesarios para improvisar hablaremos en los siguientes posts.
«Es que no tengo gracia» (yo mientras dudaba)… muchas son las excusas que utilizamos para mantenernos alejados de nuestros sueños ¿Seremos tontos? No, solo tenemos miedos. Miedo a ser juzgados, al ridículo, a ser rechazados.
En mi caso el miedo era incluso a llegar a clase, a escribir una línea, a leerla en voz alta, a entrar al salón etc. De hecho un simple “hola” me suponía un momento incómodo.
Algunas personas tenemos más exacerbados nuestros miedos; sin embargo, dar el paso a subir a un escenario, supone para todos una experiencia como mínimo retadora.
Pero pararse frente a un montón de personas a realizar una obra, un monólogo, una presentación, es mucho más que una ocasión para enfrentar el miedo.
Es una experiencia donde escuchar las risas es poesía; sentir un aplauso es más que un bálsamo para el ego, es la señal de que a esas personas les divirtió tanto lo que dijiste, que decidieron regalarle una expresión más grande que su risa. Saber que tienes la atención de muchos pares de ojos sobre ti y un montón de par de oídos escuchándote es un regalo invaluable que el público te ofrece.
Ver entre ese público a tus amigos es un momento sublime donde cada célula de tu cuerpo salta de alegría, mientras tu cerebro te mantiene dentro de los límites prudentes de una sonrisa. Saber que esas personas han decidido desplazarse para ir a verte, incluso cuando ya lo han hecho antes, es una razón para recordar que la vida se nutre de pequeños instantes y maravillosas personas, formando grandes historias.
Desde que el guapísimo presentador pronunció mi nombre, sentí una inyección de adrenalina natural energizando mi cuerpo, poniendo punto final a las voces que minutos antes me decían: “¡qué coño haces aquí!”, y dando paso a esa sensación que indica que llegó el momento y es realmente fantástico.
Tomé el micrófono entre mis manos, un poco torpe, y empecé a soltar mi monólogo… escuchaba mi voz como el sonido del aire de una pelota que se empieza a desinflar, entre bajito y chichón, entre inseguro y rápido como si tuviera prisa por acabar. Pero esos pocos minutos de calentamiento pasaron y de repente me sentí dueña del lugar. El susto inicial se transformó en una avalancha de reacciones internas altamente excitantes.
Una vez terminado el monólogo, esos aplausos finales y alguno que otro silbido se sienten como la champaña en el pódium de una carrera de Fórmula 1. Es un instante gratificante tan corto que podría ser eterno. Sentí que a esa gente que me aplaudió la amaría por el resto de mi vida y podría fundirme con ellos y volverme uno, como el universo jajajajajaja.
Dicen que la felicidad no es estable, que se forma de pequeñas experiencias.
Para mí fue una experienciota y una sensación de felicidad que ni Coelho podría describir.
¡Gracias, Universo PerformArt!
Satori Vélez
«Sastoris»
Llego a casa al mediodía después de una mañana dura en el instituto, tenía toda la tarde por delante, aburrida y sin planes. Cuando me levanto de echar la siesta, digo: ¡hostia! podría ir a ver si hacen algún monólogo por Barcelona.
Empiezo a mirar por internet y como buen catalán que soy, me pongo a comparar precios hasta que veo uno de los más valorados al precio más bajo. ¡Bingo! ¡Lo encontré!
Fui a ver el show de Joan Natzari que se llamaba: Oye Siri. Salí encantado, sentía que había invertido bien mi dinero, menos mal…. Llego a casa y digo: caguen… Yo también quiero hacer lo que hace este tío. Empiezo a buscar información y veo un video de Joan donde recomienda la escuela PerformArt y desde aquel instante supe que tenía que ir allí a probar esa mierda.
Tal y como me imaginaba, me enganché a PerformArt, como un chicle a una mesa de colegio. Desde que empecé las clases a mitades de marzo, siento que mi vida ha cambiado, a mejor por supuesto… La gente es excepcional, la clases pasan rápido y mis ganas de escribir cosas aumentan en el día a día, como mis faltas de ortografía… Prometo no hacer más chistes absurdos. Hace un mes hice mi primer pase en el Medi, y la verdad es que fue una de las mejores experiencias de mi vida. Ahora siento de verdad que valió la pena ese dinero invertido en el show de Joan Natzari. Solo espero que haya más gente que sienta lo mismo que yo porque vale la pena…
