CerrarEsta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas.
FÓRMATE, EXPERIMENTA, DIVIÉRTETE
Haz realidad tus sueños artísticos en nuestro centro PERFORMART, la mejor academia de comedia, magia y oratoria de Barcelona. Nuestro trato personalizado y familiar te hará sentir como en casa.
DESCUENTO EXCLUSIVO ONLINE

Un máximo de 10 alumnos por clase nos permite tener un profesorado cercano al alumno. Cada alumno es diferente y requiere una atención específica según sus necesidades. Los cursos son presenciales y la matrícula es GRATUITA.

Nuestra flexibilidad y variedad de horarios nos permite adaptarnos a tu día a día y posibilita que recuperes clases perdidas en otros turnos. Los cursos abiertos se pagan mes por mes, por lo que puedes ausentarte los meses que estimes oportuno o darte de baja cuando creas conveniente.

Nos adaptamos a cualquier nivel. Abarcamos desde la enseñanza de iniciación, donde te instruimos desde cero, hasta el asesoramiento a profesionales en activo. Contamos con un método de enseñanza propio que ha permitido a varios de nuestros alumnos dedicarse profesionalmente al mundo de la comedia.

Nuestros cursos diseñados para ti
Curso de improvisación teatral en Barcelona
Curso de monólogos en Barcelona on line
todos tenemos posibilidades Es posible desarrollar cualquier habilidad artística desde 0. Sómos expertos en formación de artistas. Si te apasiona, puedes conseguirlo. No existen límites posibles.

VICTOR PARRADO

ADRIAN RIDAO

Escuela de interpretación, monólogos y magia en Barcelona

También ofrecemos cursos de cartomagia, hablar en público, imitación de voces, Clown en Barcelona...

Hace catorce meses comencé mi primer curso de monólogos en @universoperformart dejándome llevar por la recomendación de mi amigo Jose. Él era mi compañero y desde entonces le he ido hablando sobre mis avances y retrocesos. Le contaba sobre mis dificultades para escribir y sobre el miedo que me invadía al pensar en salir al escenario.

Una de las últimas veces le decía:

Brother, me da mucha vergüenza leer mis avances en clase, incluso minutos antes de que me toque, pienso: ¿qué chucha haces aquí? ¿quién te ha dicho que eres graciosa? no se van a reír, o sí, pero de ti, de lo mal que escribes, de lo mal que haces un gag, de tu falta de remates. Incluso una vez se me cruzó por la mente salir de la clase corriendo justo antes de leer lo que había escrito.

Y Jose me sonrió y dijo:

¡Ah!!! Gely, te pasa lo que a todos, te voy a contar el cuento del gato….

El gato del cuento era una herramienta, pero yo ahora asocio el miedo al no con un minino. La figura de este animal se me viene veloz a la mente cuando me comienza a invadir el miedo. Me pareció un cuento muy chévere y de gran aprendizaje. Es verdad que a veces nos perdemos grandes experiencias de la vida por no intentar.

A mí me tomó más de un año disminuir al gato. Cuando empecé llevaba poco más de un año viviendo en Barcelona, acababa de comenzar un curso de improvisación teatral y me había decidido recién a probar más cosas que me gustan. Estaba decidida, pero veía gatos por todas partes.

En Lima, donde viví once años hay hasta un parque para los gatos, hice un taller de crónicas, otro de dramaturgia, otro de contar anécdotas y aquí uno de guión. Buscaba, me doy cuenta ahora, un lugar para decir, un formato en el que pueda expresarme y pasarla bien haciéndolo. Lo encontré con los monólogos, pero no me atrevía por completo. Miau. Escribía muy poco, postergaba, rehuía, me gustaba mucho la idea de salir al escenario con un texto propio y saber qué se siente hacer reír a los demás, en serio, digo, con premeditación, alevosía y ventaja no por un lapsus o gesto involuntario gracioso. Pero no lo lograba concretar, había conocido al gato y hasta me caía bien.

Luego interrumpí las clases al mismo tiempo que seguía soñando con mi primer texto y salir al escenario. Este año las retomé y comencé a escribir, recuperé viejos apuntes y me enfrenté, finalmente, al gato (que cada vez me traía argumentos distintos, me decía que no haga nada, que no pierda mi tiempo, que no vale la pena, que no tendré éxito). Se me apareció en la primera línea escrita, en la primera vez que leí un párrafo en clase, en la segunda un poco menos, en la tercera menos, volvió a aparecer cuando leí mi texto a compañeros que no conocía, luego poco a poco se fue difuminando. Así, escribí, leí, edité, probé, edité y el mismo día de mi primera gala se me apareció de nuevo, enorme, hermoso, con enormes ojos, muy seductor y dispuesto a no dejarme probar. Lo miré de frente, no dejé de sostenerle la mirada hasta que se empequeñeció. Ahí, con el minino chiquitito pude por fin, pararme en el escenario y disfrutar.

No sé cómo describir exactamente qué sentí en ese momento, solo sé que vi al público, después de casi perder la vista con el foco gigante que te ponen en el Medi, y comencé a decir. Tal vez me relajé ante el nuevo tamaño del gato o tal vez ni pensé en él, pero fui yo y me encantó.

Ahora tengo muchas ganas de seguir, de escribir más cosas y de seguir probando, el gato sigue chiquitasho y tengo que aprovechar 😉

pd: Se necesita ayuda para combatir al gato y yo necesité mucha. Quiero agradecerles a todos, pero mencionaré a los que me vienen más pronto a la mente. Gracias, Pep, Jose, Marianne, Eileen, Joan y muchisísisisisisimas y especiales gracias a ti, Manu, no es fácil reducir a los gatos de todos los alumnos y tú eres un gran y necesario aliado para esto.

texto de @gelybr4
audio de @josehiguera

Creo que lo primero es la vocación: te gusta o no te gusta. Es evidente que te puedes ganar la vida como cómico, siempre y cuando tengas constancia, disciplina y talento. En mi humilde opinión, para poder trabajar en el mundo de la comedia se necesita un 70% de constancia y disciplina. Así que vamos a intentar contestar si ¿se puede vivir de la comedia?

No entiendo ¿Disciplina? Sí, a un trabajo normal se le dedican unas 40 horas semanales. Si dispones de ese tiempo, dedícale esas horas y verás cómo poco a poco recogerás los frutos. Tu trabajo no sólo es escribir y tirar texto. Debes realizar la tarea comercial, estar al día con las redes sociales, búsqueda de proyectos a corto, medio y largo plazo,… ¿Y cómo comienzo?

Entonces…¿Se puede vivir de la comedia?

Hay tres formas:

a) Tener un enchufe o padrino y saltarte la parte más dura jajaja, perdón…

b) Infórmarte, documentarte leyendo, escribiendo y después ir probando en “micros abiertos” (Open mic) en los que semanalmente los cómicos se reúnen para probar texto nuevo. Un buen ejemplo en Barcelona es “El Medi” (Mediterráneo), uno de los micros abiertos con más solera en la Ciudad Condal por donde han pasado cómicos mediáticos cómo Andreu Buenafuente, Toni Moog, David Guapo,… Otro conocido Open Mic es el “Comedy Club” que cuenta con “franquicias” en numerosas ciudades de España. En nuestro caso, el “Barcelona Comedy Club” ofrece también la oportunidad a cómicos nóveles que disponen de 3 minutos en su primer día para probar su texto.

c) Otra manera es apuntarte a una academia o curso de Stand Up. Nuestro curso de monólogos en Barcelona te permite avanzar más rápido en las diferentes etapas de un cómico. Tienes a tu disposición un profesor que evitará las primeras bofetadas que puedes darte en un escenario (que no todas), pues aplicará su experiencia a tu texto y acting para que, cuando subas al escenario en una gala de alumnos, tengas un texto decente para tu primera vez.

¿Y una vez realizado esto? Yo te puedo responder en base al proceso de mis alumnos, pues los otros dos caminos los desconozco XD.

Los alumnos suelen realizar primero una o dos galas antes de ir a un Open Mic, ya que los nervios de las primeras veces pueden jugarte una mala pasada y siempre es mejor exponerte ante público amigo. Pero ¡Ojo!, eso no significa que el público amigo vaya a reírse con todo. La  risa forzada se ve demasiado, pero si tienes un error o un “blancazo” el público lo resolverá on un aplauso que te dará un respiro y te alentará. De la otra forma, es posible que se haga un silencio eterno.

Tras las galas suelen asistir a Micros Abiertos o van realizando 10 minutos con cómicos, bien porque llevan más tiempo en la escuela o porque los conocen gracias a concursos y Open Mics. Cuando disponen de 30 minutos de texto suelen asociarse con 1 o 2 cómicos más para poder ofrecer un espectáculo de entre 60 y 90 minutos. Si has grabado la actuación con una mínima calidad y garantía de que tu espectáculo funciona con el público, puedes ofrecerlo a salas, programadores o teatros. Un gran ejemplo de un alumno que ha realizado un proceso adecuado basado en tres años de aprendizaje y trabajo en paralelo es Víctor Parrado. Actualmente, se encuentra en el “Teatre  Capitol” de Barcelona con su show “La Noche de Parrado”.

¿Y para trabajar en televisión?

Volvemos de nuevo al ¿cómo comienzo?: o bien tienes enchufe o, como en la gran mayoría de ocasiones, es una recompensa al gran trabajo realizado; trabajo tanto a nivel profesional como personal, pues cuidar las relaciones personales te ayuda a crecer en cualquier ámbito. Grabar en “Comedy Central” supone una recompensa por tu trabajo que te otorgará prestigio pero no debe convertirse en una obsesión, puesto que no te asegura ningún puesto de trabajo. Es una oportunidad que has de saber aprovechar correctamente para conseguir más trabajo como cómico. Tu única obsesión debe ser hacer un texto que te guste a ti y al público y que te permita poder vivir de ello.

¿Y con un curso de comedia ya está?

Siempre es bueno formarse y cuanto más mejor pero debe tener relación con lo que quieres realizar. Clown, otros profesores de monólogos (otros puntos de vista), improvisación teatral, arte dramático, voz y respiración, guion, expresión corporal,… Todo depende hacia donde orientas tu YO en el escenario.

¿Y la única salida es hacer bolos? No, ahora tienes una capacidad literaria más. Muchos cómicos son guionistas, profesores, conferenciantes, empresarios, bloggers, productores, locutores,… digamos que en el camino vas descubriendo ramas en el árbol que tú has creado.

No sé si a estas alturas deslumbráis alguna respuesta respecto a si ¿Se puede vivir de la comedia?

Cuando le preguntas a una persona si tiene pánico escénico te suele contestar “¡No, yo pánico no tengo!”. Y es que la palabra “pánico” es de esos vocablos que alertan, que ponen en sobre aviso, que asustan. Y como dirían en la película Tiburón: “Martín, es todo psicológico. Si gritas: ¡Barracuda!, todos dicen: ¿Qué?. Si gritas: ¡Tiburón!”… el cuatro de julio se desatará el pánico aquí.”

Nos asusta autodiagnosticarnos, vaya a ser que sea grave. Cuando la realidad es que la gran mayoría compartimos cosas tan comunes como el “Pánico escénico”. Una de las primeras cosas que preguntamos en nuestro curso de Hablar en público en Barcelona es ¿Qué te sucede cuando vas a hablar en público? Y la verdad, hemos tenido respuestas de todos los colores: me pongo nervioso, me quedo en blanco, se me seca la boca, me atropello hablando, hablo muy rápido y no se me entiende, me pongo muy rojo, tengo sudoración fuerte espontánea, tartamudeo,… Todo eso, en mayor o en menor grado, es pánico escénico.

¿Se puede solventar el pánico escénico? Claro. En nuestro curso de Hablar en público en Barcelona, mediante una serie de ejercicios que se realizan en diversas disciplinas de arte dramático, conseguimos, con mucha práctica, que nuestros alumnos se expongan delante de otras personas con toda la seguridad del mundo. Nosotros somos nuestro peor enemigo. Tenemos esa voz interior que nos está juzgando y que nos impide expresarnos con naturalidad.

En nuestro curso de Hablar en público en Barcelona hay unas FAQ:

¿Por qué te pone nervioso el hablar en público? Porque me siento juzgado por los demás.

¿Qué es lo que te sucede cuando ves a alguien sufrir por estar hablando en público? Lo paso fatal por él, tengo empatía hacia esa persona.

¿Entonces, por qué piensas que cuando tú hablas en público los demás te juzgan? Por norma general, cuando vemos a alguien sufrir hablando en público nos sucede exactamente lo mismo. Solamente un psicópata disfruta viendo sufrir a otra persona. Por lo que no nos tenemos que sentir juzgados.

En nuestro curso de Hablar en Público en Barcelona conseguimos aislar esa voz interior que nos juzga constantemente y nos provoca vergüenza, pánico escénico y nos impide disfrutar de una charla en público compartiendo nuestros conocimientos.